Huevos verdes con jamón

Mientras esperamos para saber si cambiarán nuestros hábitos y cuánto, el pico de experimentación de estos días deja grandes enseñanzas a los algoritmos.

En Huevos verdes con jamón –el best-seller infantil de Dr. Seuss, compuesto con solo 50 palabras, en rima– el protagonista intenta durante todo el libro, por todos los medios, convencer a un compañero de que pruebe un plato de huevos verdes con jamón. Le ofrece probarlo en un caserón, acompañado de un ratón, en un túnel, en la tormenta. “No los quiero en la tormenta -responde el otro-, no me tientan. Ni en el túnel, ni en el tren me sientan bien. Ni en un árbol, ni en un coche, no me gustan, ni de noche”. Recién al final el amigo los prueba. Le encantan. Quiere comerlos en todos lados.

El analista de tecnología Benedict Evans acaba de publicar una linda idea sobre la cuarentena: estamos todos atravesando un momento “huevos verdes con jamón”. Cosas que estaban disponibles hace tiempo pero no considerábamos, hoy entraron a nuestro menú cotidiano.

Se refleja muy bien en datos de consumo tecnológico: Zoom pasó de tener 10 millones de usuarios por día en diciembre a 200 millones en marzo, según reportó. Esto incluye su uso en 90.000 escuelas, en 20 países. Chicos que no tenían videoconferencias son ahora expertos en cambiar su fondo de pantalla o mutear a la maestra. Google Meet informó que sus usuarios pasan 2000 millones de minutos reunidos a diario en la plataforma. Son 3800 años de reuniones en un día.

Según McKinsey, un 30 a 40% de los italianos, españoles y franceses hicieron por primera vez una videoconferencia desde que estalló el covid. Es decir, probaron huevos verdes con jamón. Lo que no sabemos es si les están gustando, o si repetirán la receta pasada la cuarentena.

¿Cuánto cambiará nuestra vida? Es interesante pensarlo en la industria de los viajes de trabajo. El argumento más intuitivo dice que nadie querrá pagarle un viaje a empleados o conferencistas después de haber resuelto su trabajo a distancia. Hopin, una herramienta para eventos virtuales, incluye hasta espacios de coffee break . Pero puede suceder justo lo contrario. El analista Alex Danco argumentó esta semana que los viajes de negocios pueden revalorizarse porque están basados en un prestigio conocido como “escasez posicional”: quien va a una reunión en otro país le está dando prioridad a esa reunión, la distingue a una videoconferencia, aunque sea más caro, o justamente porque es más caro, y ahora tal vez más incordioso, con controles de salud en los aeropuertos o exigencia de tramitar un permiso de inmunidad. A eso se suma el factor revancha, el deseo de volver a lo que extrañamos: apenas abrió Hermès en China poscuarentena, se registraron ventas récord.

En sentido opuesto, la bibliografía sobre comportamiento probó que los nuevos hábitos se sostienen más en el tiempo cuando se asocian a rutinas establecidas. Es lo que estamos haciendo todos. Lo que queda en pie de nuestra vida anterior se intercala con nuevas apps. Sigo haciendo el asado del domingo pero compro el pan por delivery.

Mientras esperamos para saber si cambiarán nuestros hábitos y cuánto, el pico de experimentación de estos días deja grandes enseñanzas? a los algoritmos. Cada vez que usamos servicios digitales ofrecemos información sobre nosotros, que las empresas usan. Dejamos una estela de datos. En estos días, es más bien un pozo profundo de datos, enclavado en nuestra casa, con una hondura nunca vista. De esos pozos -siempre más valiosos que los de petróleo, ni hablar con los precios actuales- surgirán nuevos negocios.

Los más promisorios no serán -seguramente- más servicios de videoconferencia. Hoy usamos las reuniones digitales para emular las presenciales, no para mejorarlas. Es como cuando se inventó la TV y se filmaban programas de radio. No sabemos aún qué nuevos formatos saldrán de los pozos de datos que regalamos estos días -en particular los chicos, consumidores del futuro- pero esos formatos pueden ser los que más cambien nuestros hábitos.

Por ahora, podemos seguir probando huevos verdes con jamón: la serie basada en el libro está en Netflix, y es un gran plan familiar para la cuarentena.

Esta nota la publicamos primero en La Nación.

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